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Los Barrios De La Ciudad Antigua

LOS BARRIOS DE LA CIUDAD ANTIGUA.-

La parte amurallada de la ciudad, congregó dentro de sus muros, a tres principales colectivos, el clero, los judíos y los caballeros o nobleza de la época asentada en Segovia.-

* LA CLAUSTRA

El clero ocupaba el Barrio de la Claustra, con el que nos encontramos de frente al traspasar la verja de salida de los jardines del Alcázar.- sus edificaciones se encuentran entre ambos lienzos de muralla, que en este punto comienzan a separarse para ir abrazando la Ciudad; y entremedias dos calles casi paralelas, que ahora serán de subida hacía la zona de la Plaza Mayor, y de la Catedral, por donde ya hemos pasado antes.- Recordamos que hemos bajado al Alcázar por la calle Daoiz, y ahora vamos a subir por la del lado izquierdo: Calle de Velarde.-

La claustra

El nombre antiguo de estas calles, no podía ser otro que el de “Canongía Vieja, y Canongia Nueva”, y se cerraban con tres puertas, de las cuales solo se conserva una de ellas, y es precisamente en esta calle de Velarde por donde subimos.-

Cuando anteriormente hemos narrado el paseo que une la Catedral con el Alcázar, al pasar al lado de la iglesia de San Andrés, ya hemos recordado que allí existió una puerta, que precisamente dicen los cronistas que fue derribada por orden de Felipe II, para que pudiera entrar por ella, la fastuosa comitiva y carroza, con que agasajó a su futura esposa Ana de Austria, con quien hemos visto anteriormente, celebró esponsales seguidamente.-

La tercera puerta posiblemente estaría donde ahora nos encontramos.- Por donde comenzamos a andar y a nuestra izquierda en la tercera casa, existe en la fachada una placa recordatoria, de que en ella estuvo la “Casa de la Imprenta”, que nos lleva a pensar en el primer libro impreso en España, conservado en la Catedral, y al que también hemos hecho referencia.-

Este es pues el barrio que habitaban los Canónigos de la época, que se cerraba cada noche, que tenía un “status jurídico propio” dentro de la Ciudad, y en el que no se permitía que habitara mujer hermosa.- Es posible que el conjunto sea uno de los mejores del Románico Civil de la época, con fantásticos miradores a los valles del Clamores y el Eresma , buena parte de las casas, que a su vez podían albergar , patio interior con pozo, jardín, y huerto.-

Hoy transcurrido el tiempo, poco puede quedar de las viviendas, pero al transitar por estas calles, nos fijamos enseguida en las portadas aun existentes, con arcos de medio punto, en piedra generalmente caliza, y con molduras bizantinas indicando con frecuencia la fecha de su construcción.-

Si no fuera porque algún coche nos obliga a “apretarnos” contra las paredes, a su paso por estas calles, la angostura de las mismas, el sombrío, el silencio, ….. fácilmente puede ser evocada la tranquilidad de la vida monástica.-

Cuando pasamos el arco de la única puerta existente de este barrio, pasamos al que vamos a denominar:

EL BARRIO DE LOS CABALLEROS.-

Ocupa la mayor extensión intramuros, aunque no ha estado ocupado en su totalidad nunca, ya que recientemente aún ha habido solares que han sido edificados.-

Se extiende el barrio, habitado por las familias más nobles, en torno a las parroquias de San Esteban, San Andrés, San Miguel, La Trinidad, San Nicolás, San Facundo, San Martin, San Sebastían, San Juan de los Caballeros, y otras varias, aunque algunas en la actualidad desaparecidas, en medio de un abigarramiento medieval de callejuelas, conviviendo con conventos, que mantienen sus huertos, y sus jardines, y palacios góticos, barrocos y del renacimiento, que nos sorprenden en calles y plazas.- No vamos a encontrar palacios de características muy singulares, ni de grandes dimensiones, ni obras espectaculares que financiaran grandes hombres, o grandes fortunas, de cualquier época, y todo es porque en Segovia, cuando estuvieron viviendo entre nosotros los Reyes, el dinero no sobraba ya que era necesario para mantener las guerras, bien en la Reconquista, o en otras, cuando menos fratricidas como pudo ser la de Juana “la Beltraneja”, hija –o supuesta hija- dirían algunos de Enrique IV, con Isabel, la proclamada Reina de Castilla en nuestra Plaza Mayor; o más tarde la que los Comuneros, liderados aquí por Juan Bravo, contra el Emperador; y esto por citar alguna, entre las muy numerosas acaecidas.-

En cualquier caso nunca fueron, salvo rarísimas excepciones, nobles muy poderosos quienes tuvieron o mantuvieron sus raíces aquí.-

Será más tarde, en los Siglos XVI y XVII, cuando ya los monarcas no pisan por nuestra ciudad, y son las familias que se están haciendo ricas, principalmente con el comercio de las lanas y los paños, de los que también hablaremos, cuando se vuelven a construir nuevas mansiones que dejan a la vista la riqueza de sus dueños, y el buen momento que pasa la economía de nuestra Región.- De ahí que encontremos diversos estilos en las casas palaciegas que se corresponden con las distintas épocas de auge.-

Los conventos en este barrio intramuros, como los existentes fuera de la muralla, son numerosos, ocupan buena cantidad de terrenos, sus edificaciones suelen ser modestas y sin grandes pretensiones y han llegado a nosotros generalmente deteriorados. Vamos a destacar entre ellos, dentro del convento de las Dominicas, el “Torreón de Hercules”, que pudo pertenecer a un desaparecido palacio, y que se nos muestra como una buena representación de la arquitectura medieval militar.- Probablemente del siglo XIII, puede ser de lo más antiguo que conservamos.- Por cierto otra leyenda apunta que nuestra ciudad fue fundada por Hércules (egipcio), en el año 1.076 antes de Cristo.-

Más adelante hemos preparado un capítulo exclusivamente dedicado al Románico en nuestra Ciudad, y será entonces cuando nos detengamos, dentro y fuera de la muralla, en estas joyas, por lo general –aquí sí- bien conservadas, salvo raras excepciones.- ¿Sabíais que Segovia quizás sea la ciudad con más templos románicos del mundo?.-

Existe templos de otros estilos, más modernos, como la nueva iglesia de San Miguel en Gótico, o la del Seminario en Herreriano, pero a nuestro juicio, no son tan singulares dentro de sus respectivos estilos.-

Y por último, y en este barrio de los caballeros, volvemos sobre sus residencias.- La familia de Arias-Dávila, construyó su palacio en las inmediaciones de la Plaza Mayor, con un torreón, este más reciente, Siglo XV, en el que también nos detendremos para ver como esta cubierto con el clásico esgrafiado segoviano, y se corona con almenas y matacanes.- Ya que estamos hablando de torreones, el tercero merecedor de ser citado, y con posibilidad de ser el más interesante, es el denominado “Torreón de Lozoya”, del siglo XIV.- Ya le vimos al subir por la calle Real, pues está en un lateral de la Plaza de las Sirenas, embelleciendo todo el conjunto, y formando como el anterior de Arias-Davila, parte de Casas Palacio.-

Otras residencias, estaban contiguas, y formaban parte del conjunto defensivo en la muralla, como la Casa del Sol, luego matadero municipal y hoy museo, y posiblemente en sus inicios escuela rabínica, ya que se encuentra en las inmediaciones de la Judería; o la Casa del Conde Alpuente, (Delegación de Fomento de la Junta de C y L.) o como aledaños de las puertas de entrada a la ciudad, ya hemos visto la Casa de los Picos, en la calle Real, junto a la puerta de San Martín; o flanqueando la derribada en 1.888, puerta de San Juan, como la “Casa de las Cadenas”, y la casa del “Marqués de Lozoya”, que aun existen.-

Citadas las más emblemáticas o estratégicas, cabría añadir más de cien adicionales, que como el “Palacio de Quintanar”, el “Palacio del Conde Cheste”, “El Palacio de la Floresta”, “Valdelaguila”, “Mansilla“, “Familia de los Salcedo”, sede del obispado, hasta hace escasamente un año, en la plaza de San Esteban, o el del ”Marques del Arco”,, éste último enfrente de la Catedral, y con un patio digno de mención de estilo renacentista: merecerían todas unos minutos de atención.-

Pero queremos hablar de dos características singulares, que se notan en una buena parte de estos palacios, como diferenciador de nuestra Ciudad.- a/ Casi todos tienen un portón principal, por donde se entraba con las caballerías e incluso con los carruajes, y detrás del portón, y antes de pasar al resto de las estancias, una gran sala donde se desengancharían las bestias, y allí quedaban los segundos; y b/otro detalle, al pasar de aquella, se llegaba al patio principal de la casa, generalmente porticado, pero solo en tres de sus lados.- Lo podéis ver en buena cantidad de los palacios antes citados.-

Ya solo nos falta visitar las calles, más bien callejuelas, que ocuparon los moradores judios, y que ahora queda muy bonito conocerlo como:

“SEFARAD EN SEGOVIA” (BARRIO JUDIO)

Cuando al principio de nuestro paseo, subíamos por la calle Real, antes de llegar a la Plaza Mayor, ya avisamos que cuando llegábamos a una placita previa a la anterior, denominada “Corpus”, estábamos delante de la Sinagoga Mayor.- La comunidad judia se pudo asentar en Segovia en el Siglo XIII, en un principio repartida por toda la ciudad, para luego ser obligados a vivir en la zona que vamos a visitar, y que llega hasta las Canongías, por detrás de la Catedral, (hemos citado, que parte del solar de la misma, pudo pertenecer a viviendas de este barrio), y delimitada por la cara Sur de la muralla, con la Puerta de San Andrés, como lugar de entrada y salida principal para ellos.-

Este barrio ha soportado importantes modificaciones, como consecuencia de la expulsión de sus moradores, la rehabilitación de sus casas por ellos mismos como conversos, o por terceros, y la construcción de la propia Catedral. De la importancia de la población judía en Segovia, nos da idea de que además de la Sinagoga que tenemos delante, hubo otras cuatro más, conservando solo algunos arcos y dibujos en yesos, de una de ellas, en el colegio actual de Jesuitinas.-

Pero vamos a entrar en la que queda perfectamente conservada, si bien es verdad, que con algunas modificaciones: Me dicen que en un principio la cabecera del templo, estuvo en el lado contrario del actual.- Sufrió un incendio a principios del siglo pasado, que la destruyó casi por completo, rehabilitándola posteriormente, y siendo entregada, junto con edificios anexos a una congregación de religiosas franciscanas, para uso conventual, donación por otro lado lógica, después del milagro, que en la misma se dio, y para su recuerdo.- En los años 2005/2006, de nuevo ha sido rehabilitada, con cánones muy ajustados a los pudo mantener en su época inicial.-

En año 1410, parece que un judío, visitó al Sacristán de la iglesia de San Facundo, hoy desaparecida dentro del Barrio de los Caballeros, y le ofreció cierta cantidad de dinero, a cambio de que le fuera entregada una Hostia de dicho templo.- Parece que el sacristán no estaba dispuesto a ceder, pero las penurias económicas y de todo tipo que podría pasar aquel pobre hombre, le hicieron sucumbir a la tentación.- El trueque se pudo llevar a cabo en el calle de “Mal Consejo”, llevándose acto seguido el judío a su sinagoga la Sagrada Forma.- La intención parece que era, la de echarla en un caldero de aceite hirviendo, pero en ese momento la Hostia comenzó a volar y escapó de las sacrílegas intenciones de los judíos, por una enorme grieta que se acababa de abrir en una pared de esta Sinagoga, con el estruendo de un trueno.-

Los Cristianos, a partir de entonces, convocan un acto anual de desagravio, que se celebra en cada una de las parroquias que entonces había en Segovia.- Como eran catorce el número de éstas, la conmemoración se llama “Catorcena”.-

Cuando salimos de la iglesia, tomamos la calle inmediata a la izquierda, más estrecha y sombría, que la que tomamos para ir a la Plaza Mayor.- Entramos en el barrio, por la Judería Vieja, mientras avanzamos, dejamos a la izquierda una de las portillas, también hoy reconstruida en la muralla, seguido de otro convento, esta vez de Franciscanos, y recientemente cerrado, para encontrarnos con la casa de Abrahan Senior, judío converso, que llegó a ser ministro de finanzas de los Reyes Católicos.-

“Perderse” por estas callejuelas, estrechas, en cuesta, con todas sus casas irregulares, con entramados de madera, en la construcción de sus muros, visibles desde el exterior, es encontrarse en el pasado.- Deambularíamos por el lado sur de la Catedral, y llegaríamos, hasta las proximidades de la iglesia románica de San Andrés, y la entrada a la claustra, esta parte conocida como la Judería Nueva.- Pero si volvemos nuestros pasos a la izquierda, y bajamos por algunas empinadas calles, vamos a desembocar delante de la “Puerta de San Andrés”, también conocida como “Arco del Socorro”, ya que en la parte interior se encuentra un altar dedicado a la Virgen de esta advocación.-

Se trata de la más monumental de las que se conservan, y una de las siete que hubo, y de las que hablamos en un principio, su fábrica en piedra caliza, tiene un carácter defensivo evidente, y su estilo mudejar.- Algunos paños de la muralla adyacentes a esta puerta, conservan dibujos y arcos en ladrillo, que evidencian el mismo estilo.-

En el interior del arco, se puede leer una placa, que cita a D. Francisco de Quevedo, insigne escritor de nuestra Edad de Oro, quien ubicó en estas callejuelas las picardías y andanzas de dos de sus personajes más ilustres, como el Buscón Don Pablos, y el Dómine Cabra.- Los cristianos enterraban a sus muertos en las inmediaciones de los templos, pero los judíos, tuvieron su particular cementerio fuera de la muralla.-

La puerta de San Andrés, tiene a su derecha el valle del río Clamores, y al otro lado del río se encuentra el paraje conocido en la actualidad como el pinarillo, por encontrarse cubierta esta ladera, de algún tipo de esta conífera.- Pues bien, en las laderas del pinarillo, al sur de la ciudad, y enfrente de su caserío intramuros, eran enterrados los muertos de este colectivo.- Estos enterramientos se pueden observar hoy en día perfectamente, y hacerse una idea, como la comitiva fúnebre, podría salir de la muralla, bajar unas empinadas sendas, cruzar el río, por el puente de la Estrella, hoy reconstruido, y subiendo otras veredas no menos angostas que las de bajada, dejar en la roca cavada, en muchos casos de forma antropomorfa, y otras en cuevas a sus difuntos.-