“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.”  Oscar Wilde

Los Arrabales

LOS ARRABALES.-

Desde un primer momento en que leemos lo que los historiadores hablan de Segovia, no nos la vienen a definir como una Ciudad abigarrada en su caserío en torno a sus Iglesias o Castillo principal, como puede habernos llegado la idea de una Ciudad en la edad media.- Siempre fue dibujada como un conjunto de poblaciones bien definidas y separadas, cada una un barrio, y con espacios vacíos entre ellas.-

No creemos que fuera una ciudad que estuviera expuesta durante mucho tiempo a batallas, ni siquiera escaramuzas fronterizas con los musulmanes, en la Reconquista; más bien pasada ésta desde las tierras del Duero a las del Tajo, en nuestra ciudad se asentaron gentes venidas del norte, que gozarían de una relativa tranquilidad.- Podrían haber venido muchos oficios, que comenzaran a labrar la tierra, que aprovecharan las aguas de sus ríos para regar sus huertos, profesionales de la forja del hierro, de la madera, canteros, alfareros, y con el desarrollo del comercio de la lana, hilanderas, tejedores, y entre otros, oficios relacionados con la ganadería; ya que por nuestras proximidades pasan un sin fin de cañadas, y que existían descansaderos y dehesas para los animales.-

Iglesia de San Millán

Y casi con toda seguridad, que todos éstos nuevos moradores agrupados en gremios, se establecieron y fundaron en su alrededor, los antes mencionados barrios de San Millán, Santo Tomás, Santa Eulalia, El Salvador, San Lorenzo, San Marcos, e incluso el barrio del Mercado, con una capilla existente desde pocos años después de 1411, ya que sabemos que San Vicente Ferrer predicó aquí, y con tal motivo se inició la construcción de la ermita del Cristo del Mercado de Ganados.- Una placa en su frontal, conmemora el hecho.-

Tuvo que llegar un momento en que estos barrios estuvieron mucho más habitados que la parte alta de la Ciudad, la seguridad que podía ofrecer el recinto amurallado, dejó de ser prioridad, y no cabe duda de que se agruparían por trabajos, los de curtidores de pieles, lavaderos de lana, huertos, estarían en San Millán y San Lorenzo, mientras que el resto, los más alejados, dedicados a la agricultura y ganadería.-

San Millán es el barrio más próximo a la parte de la ciudad alta, en su lado sur, ocupada por la Judería, y sin duda buena parte de éstos, vivirían también aquí en sus proximidades, también se sabe de la existencia en este barrio de colectivos de musulmanes conversos, o no, pero que se quedaron dentro de tierras reconquistadas.- Eran hábiles constructores; buena parte de importantes obras se deben a sus manos, y en particular la iglesia de San Millán, con sus trabajos en madera. En este barrio existen varias casas-palacio, y hasta un convento-hospital, denominado “de Santi Espíritu”, donde se curarían los trabajadores de la piel o lavadores de lana; hoy convertido en oficinas militares.-

Los barrios de Santo Tomás, Santa Eulalia, el Salvador, y más alejado el del Cristo del Mercado, serían barrios posteriores donde se asentarían los mas tardíos pobladores de nuestra ciudad.-

La calle San Francisco que parte del propio Azoguejo, y que debe su nombre al convento que en ella hubo, y que ahora alberga la Academia de Artillería, oculta un singular patio plateresco; cuenta también con otras casas de importancia, de las que destacaremos la “Casa del Sello”, donde tuvo su sede a partir del Siglo XVII la Junta que sellaba los Paños Segovianos; siguiendo la misma calle, nos encontraríamos con el arroyo (más que río) Clamores, antes de atravesar el Barrio de San Millán, y mucho antes de “lamer” con sus aguas la roca del Alcázar por su lado Sur.-

Ahora, el riachuelo está soterrado, pero en su momento aquí hubo un puente, que ha dado en llamarse “de la muerta y la vida”, y como todo tiene su historia y buena parte de leyenda, y en muchos casos se funden, les vamos a contar que gentilhombres de la época de las comunidades, comisionaron a uno de sus vecinos para negociar con el Rey, en Madrid.- Cuando este hombre regresó a Segovia, salió una comitiva de ciudadanos hasta este lugar a recibirle, y como no ofreciera cuantos logros de él y de su mediación se habían solicitado, y sospechando que habían sido traicionados, informaron al comisionado que de traspasar el puente pretendiendo regresar a su casa, sería ajusticiado.- De ahí el sentido de su popular nombre. La vida o la muerte de aquél, solo eran separadas por la distancia, entre uno y otro lado del puente.-

A partir de aquí la subida parece constante alejándonos de la Ciudad y no por ello dejamos de ver edificaciones que en su último piso, aún conservan galerías abiertas, que debieron de servir como secaderos de lana principalmente y en alguna de las ocasiones de pieles.- Lo que viene a ratificar el auge que Segovia adquirió a partir del siglo XVI, con este comercio, y del que hablaremos cuando hagamos mención a la Mesta.-

Enseguida nos vamos a encontrar con la iglesia de Santa Eulalia, con inicios románicos, que pueden observarse, pero el actual templo, se estaba concluyendo en 1629, cuando se derrumbó la techumbre en construcción, según se puede leer en una inscripción en la parte superior de la nave central.-

No muy lejos de la Iglesia de santa Eulalia, en un solar que más tarde ha albergado dependencias militares, y que ahora se prepara para ser sede universitaria, estuvo ubicada la “Casa Real de Paños” de Segovia, con orígenes en el Siglo XVI, y su máximo significado a mediados del XVIII.-

Ya hemos hecho referencia al Hospital de Santi Espíritu, La Casa del Sello, y ahora esta última, y hablaremos, como ya hemos dicho, de “La Mesta”, para completar aunque sea solo someramente, el capítulo industrial de Segovia, y también de su provincia, que llevó nuestro nombre al mundo entero.-

La Vera Cruz

Más alejado y asentado en los límites de la ciudad amurallada, nos encontraremos con el Monasterio de San Antonio el Real.- Fue palacio de verano mandado construir por Enrique IV, y luego después reconvertido en convento.- En la actualidad es residencia de una comunidad de Clarisas.- Tiene una portada gótica, y algunas obras de interés en su interior, pero algo único de admirarse son sus impresionantes artesonados mudéjares, únicos de época.- (En el capítulo dedicado al Alcázar, hemos hablado de otros verdaderamente dignos de interés, pero ya dijimos que fueron restaurados después del incendio).-