“Una cosa es saber y otra saber enseñar.”  Marco Tulio Cicerón

El Valle del Eresma

EL Valle del Eresma

Ya hemos dicho que la Ciudad se encuentra entre los valles de dos ríos, el Clamores, y el Eresma.- El segundo es el “río” de Segovia, nace arriba de los pinares de Valsaín (de los que también hablaremos en otro capítulo), y antes de juntarse con el Clamores, a los pies del Alcázar, lame la Ciudad por su izquierda.-

El Parral

El Valle del Eresma, es claramente parte de los Arrabales de Segovia, pero hemos querido dedicarle un capítulo aparte por su singularidad, riqueza, y amplitud de cuanto en él podemos anotar.-

Viene a Segovia encajonado estrechamente desde la sierra, y al llegar a nuestra ciudad abre sus laderas, para que puedan caber, entre ellas todo cuanto ahora detallamos.

En su parte alta, al paso por la ciudad, el río atraviesa el barrio de San Lorenzo, con su iglesia Románica, y particular torre de ladrillo.- Este barrio puede observarse bien desde cualquier mirador del lado norte de la muralla en el Barrio de los Caballeros.- Hoy con la nueva construcción existente se le ve unido al núcleo urbano, pero no hace mucho, se asemejaba a un pueblo castellano, con su caserío en torno a su iglesia y totalmente separado, pese a formar parte de la Ciudad, a escasas docenas de metros.-

En esta parte del río, aun se conservan restos de molinos, acreditando la existencia en el pasado de fábricas de paño, loza, harina.-

La casa de la moneda

A partir del barrio de San Lorenzo, discurre entre huertos, alamedas, verdor, y frondosidad, entre iglesias en perfecto estado algunas, o restos de otras, monasterios, la Casa de la Moneda, y bajo del imponente Alcázar, recibe las aguas del Clamores, escapando de nuestra ciudad, dejando a la derecha a nuestra patrona: La Fuencisla.-

Alguien decía que este kilómetro de valle, esta repleto de espiritualidad.- Ahora mismo podemos contar en este espacio ocho construcciones religiosas, perfectamente visibles, en perfecto estado, y con culto católico siete de ellas, además las ruinas de otras dos, y además y cuando menos, está constatada la existencia de otra en las proximidades de la Casa de la Moneda, bastante más abajo, llegada a ser identificada como Catedral, de la que no quedan apenas vestigios, y que fue dedicada a San Blas y San Gil, se dice que mandada construir por San Geroteo, primer obispo de la ciudad.-

Siguiendo la corriente del río por la derecha nos vamos a encontrar el convento de San Vicente el Real, que tiene sus orígenes en un templo romano, parece que dedicado a Júpiter, para con el transcurso del tiempo sufrir diversas modificaciones.- Alberga ahora una comunidad de monjas de clausura.-

Ahora a la izquierda quien se nos deja ver es el Convento de Santa Cruz la Real, fundado por los Reyes Católicos, sobre la base de una construcción románica, cuyos muros primitivos, la Universidad SEK (que ahora ocupa este complejo), está investigando y mostrando las excavaciones.-

Detalle del Rio Eresma

La base central de la edificación, y que mejor ha llegado hasta nosotros, es un templo gótico de dimensiones considerables, del que cabe destacar una fantástica portada de Juan Guas (el mismo autor del claustro catedralicio), y en cuyos laterales, en el friso, y grabado en la piedra, se puede leer el lema de los Reyes Católicos: “Tanto monta, monta tanto”, y del que hacíamos referencia cuando hablamos de la entrada de Fernando, marido de Isabel, por la puerta de San Martín, y le hicieron jurar los fueros de nuestra Capital.-

Volvamos sobre la historia: Isabel “la Católica”, era Reina de Castilla, y además pretendió serlo siempre, pero en aquellos años, las Reinas no deberían de tener la facultad de reinar, y ser solo “madres de reyes”.- El varón, en este caso el Rey, debía de ser quien ostentara la supremacía, y quizás Isabel, en más de una ocasión, debió de pasar por momentos difíciles; fruto de alguno de estos momentos, tuvo que hacer cierta concesión, y fue permitir que el Rey (que lo era de Aragón) , lo fuera Rey de Castilla, también, pero a su misma altura: “Tanto monta, monta tanto”.-

Otros apuntes de la historia: El fundador de este convento pudo ser Santo Domingo de Guzmán, y al lado de la Iglesia que narramos, tiene dedicada a este Santo, una capilla, mucho más modesta en dimensiones, con una gruta, donde se apartaba a orar.- Santa Teresa tuvo aquí una de sus levitaciones, en trance en oración, y Tomás de Torquemada, el que más tarde fuera Primer Gran Inquisidor de España, fue prior de este convento en 1.452.-

La Alameda

En el exterior, nos encontramos junto al lado norte de la muralla y su puerta de San Cebrian, aunque la que podamos ver ahora mismo, no es la original.-

Pero vamos a continuar por la alameda, cuyo primer nombre, ahora casi olvidado es el de Alameda de Santa Ana de los Huertos.- Bajando al río desde el Convento que acabamos de visitar, en una piedra de granito, al borde del puente, por el que antes también pasamos, existe grabado en piedra un verso de Antonio Machado, sencillo pero fantástico, que no nos resistimos a incluir:

En Segovia, una tarde, de paseo por la alameda que el Eresma baña, para leer mi Biblia eché mano al estuche de las gafas en busca de ese andamio de mis ojos, mi volado balcón de la mirada.-

Antonio Machado, fue profesor de francés, en el Instituto de Segovia entre los años 1919 a 1931, y en un rincón del Barrio de los Caballeros, cercano a la Catedral existe una casita, que en aquellos tiempos fue pensión donde él vivió, y que se conserva como la dejara, siendo en la actualidad museo dedicado a la memoria del poeta.- No vamos a volver sobre ello, pero no os olvidéis de buscarla, cuando subamos de nuevo del recinto amurallado.-

Cuando en este puente cruzamos el río, podemos dirigir nuestra mirada, justo enfrente, y allí entre la frondosidad se encuentran los restos del Monasterio de Santa María de los Huertos, y decimos bien solo restos, ya que la fábrica, parece que estuvo sometida a las inundaciones de agua del vecino Eresma, habiéndose dañado en varias ocasiones, lo que motivó su traslado junto a Santa Eulalia, extramuros de la ciudad, y muchas de sus obras de arte repartidas en otras tantas parroquias y pueblos de nuestros alrededores.-

Se cuenta que había una imagen titulada “Nuestra Señora de las Aguas”, que en una de aquellas crecidas vino sobre una caja de marfil y plata sobre las aguas, y que una vez que se retiró la riada, quedó sobre el ara del altar mayor de la iglesia.-

No nos da tiempo a reponernos, y de entre los arboles, van emergiendo primero los muros y luego la edificación completa del Monasterio de Nuestra Señora del Parral.- También construido por iniciativa de Enrique IV, y de su valido, D. Juan de Pacheco, Marques de Villena, quien parece que puso especial empeño en su construcción, ya que en sus inmediaciones pudo acontecerle lo siguiente: Tenía el Noble que acudir a un desafío en este lugar, y cuando se presentó solo, pudo comprobar como su enemigo había acudido con otros dos acompañantes.- Se temió una emboscada y una traición, y rápido de reflejos parece que habló así: “Si uno de los que te acompañan, me cumple lo prometido, seremos dos contra dos”.- Los acompañantes recelaron uno de otro, y disputaron entre ellos.- El marqués derrotó a su oponente, y por haber salido airoso del lance, se construyó este Monasterio, siendo a la postre lugar de enterramiento de los De Villena.-

La fachada no concluida, muestra las armas de los patrocinadores, y el conjunto es obra atribuida a Juan Guas, -citado varias veces ya, y sin duda el arquitecto más importante para Segovia, en esta época- en unas ocasiones gótico, y en otras plateresco, distribuyéndose en torno al templo y cuatro claustros, éstos a diferente altura aprovechando los desniveles del terreno, en suave caída hacia la alameda.- Y es que el monasterio se encuentra al lado Norte de la ciudad, levantado sobre la ribera del río, pero al abrigo del roquedal, y orientado a los cálidos rayos de sol del mediodía.-

Obras importantes tiene para admirar, sobre los que destacan el retablo del altar mayor, y los sepulcros en alabastro de los Marqueses.- Pero es una lástima que la Guerra de la Independencia y la desamortización mas tarde, dejaran su devastadora huella aquí.- No hemos hablado de ello, pero estas dos circunstancias, también fueron sufridas por otras construcciones del valle.-

Es habitado por la orden Jerónima, como su casa principal.-

Cuando dejamos “El Parral” detrás de nosotros, y el calizo roquedal a nuestras espaldas, bajando por el empedrado nos encontramos frente a frente, arriba, con una imponente vista de la ciudad, en su cara norte, y más abajo junto al río y al puente que le cruza, a la derecha, “La Casa de la Moneda”, el edificio industrial más antiguo de Europa.- El agua habría sido plácidamente remansada por una pequeña presa, de la que se canalizará el agua que hará mover las ruedas de la maquinaria que comenzara a fabricar las monedas.-

En efecto esta soberbia construcción, hoy en ruinas, pero en vías de ser rehabilitada, fue mandada construir a partir de 1.583, por el rey Felipe II, para albergar unos “ingenios” que procedentes de Europa Central, la convertiría en fábrica de moneda regia, y que estará en funcionamiento hasta 1.869.- Cuando acababa de exiliarse a Francia la Reina Isabel II, y la fabricación se centraliza en la CECA de Madrid.- El edifico es de estilo herreriano, y forma parte integral a pesar de estar situado extramuros del complejo monumental que en 1985 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.-

Pero no nos hemos olvidado de la espiritualidad del valle, este complejo igualmente albergaba una capilla interior, y las iglesias de Santiago, y San Gil, y San Blas, estaban próximas.- De nuevo por el margen derecho del río seguimos la corriente, la visión del Alcázar se nos antoja majestuosa, impresionante.-

Cuando llegamos a “La Puente Castellana”, nos vamos a desviar, a la derecha del cauce, para un poco más tarde tomar una carretera que ascendente en unos metros, nos va a dejar a las puertas de la “Vera Cruz”, brevemente citada al final del capítulo del románico.-

La Vera Cruz (Verdadera Cruz), hace referencia a que en ella se pudo custodiar algún trozo del Lignun Crucis, traído hasta aquí por Caballeros de la Orden del Temple, a quienes se atribuye su construcción, en románico tardío del Siglo XIII.- Es original y sobria.- Su planta es un polígono de doce lados, con tres ábsides y torre aneja.- En el interior otro polígono concéntrico, con dos pisos.- Muy pocas construcciones de este tipo existen en el mundo.- En España, en Navarra, también existe otra similar: “Santa María de Eunate”; si bien ésta última poligonal de ocho lados, y con arquería concéntrica exterior.-

Alguna sensación mística notamos al penetrar en su interior.- ¿Sabéis que también tiene su leyenda?.- Observamos que está fuera de los muros de la ciudad, y algo alejada.- Pues bien; en cierta ocasión dejaron los monjes-soldado, uno de ellos al cuidado de la Iglesia, cuando fue atacada por unos ladrones, que pretendían robar los tesoros que allí había.- Avisados los primeros, bajaron de la ciudad tan rápido como pudieron en ayuda de su compañero, que aunque había evitado el robo, fue a costa de heridas mortales.- Le velaron durante toda la noche, pero en un descuido entraron en la iglesia y picotearon el cadáver, unos grajos, de los que en las peñas cercanas anidan.- El superior de la Orden Templaria, cuando pudieron darse cuenta, maldijo a este género de pájaros, quienes al parecer no han vuelto a posarse ni en la iglesia ni en la torre de este templo, pese a lo numerosa colonia que habita en los alrededores.-

Cuando salimos, no podemos dejar de admirar la fantástica imagen del Alcázar.- A nuestra derecha, vemos las copas verdes de una arboleda próxima por encima de algunas tejados: La alameda de la Fuencisla.- Allí nos dirigimos.- En esta dirección algunas de las edificaciones cuyos tejados se dejaban ver desde la Vera Cruz, son del convento de los Carmelitas, que ahora vamos a visitar.- Después de bajar a la carretera, pasar por delante de la iglesia de San Marcos y entrar en la alameda, una escalinata en piedra, nos lleva a la puerta del templo Carmelita, fundado por San Juan de la Cruz en 1.588; donde vemos una inscripción en la que indica que el Papa Juan Pablo II, visitó este lugar el 4 de noviembre de 1982. Entramos para visitar, principalmente, la capilla que alberga un rico sepulcro que contiene los restos del fundador, desde 1927.- Santo admirado del Papa, y motivo central de su visita a este templo.-

San Juan de la Cruz, vivió en Segovia, largas temporadas, y hoy en día está marcado un camino que atraviesa la muralla por la puerta de Santiago, por donde solía subir al barrio de los Caballeros, donde ya hemos visto que existe el convento de carmelitas –femenino- que fundara Santa Teresa de Jesús, y donde él mismo celebraba la Santa Misa.- A medio camino de esta subida aun existe el lugar donde el Santo, descansaba a mitad de la cuesta.-

San Juan de la Cruz, había nacido en Fontiveros (Avila), es refundador de la rama masculina del Carmelo, y tenido como uno de nuestros más grandes místicos (al igual en ambos casos que santa Teresa).- Fallece en Ubeda (Jaén), y luego su cuerpo es trasladado a Segovia, definitivamente, y después de alguna que otra vicisitud.- En el “Quijote” de Miguel de Cervantes, existe un capítulo, en que el “Caballero”, se enfrenta a una comitiva que dicen trasladar el cuerpo de un fallecido, entre Baeza y Segovia.- En esta lectura los “estudiosos” han querido ver el traslado de los resto del Santo hasta nuestra ciudad.-

Cuando salimos del convento y dejamos la escalinata por donde accedimos a él, de nuevo por el paseo de piedra, volvemos a nuestra derecha, para acercarnos a La Fuencisla, nuestra patrona, pero si levantamos la vista a lo alto de las peñas grajeras, nos encontraremos con una edificación minúscula, y el esqueleto de un ciprés, ya seco.- Cuenta la tradición que dicho árbol, fue plantado por el santo.-

El templo actual de La Fuencisla, obra de Pedro de Brizuela, construido al abrigo igualmente del roquedo, y del que se puso la primera piedra el 13 de octubre de 1.598 sería probablemente construido sobre las ruinas, o en las proximidades de otro anterior, del año 1237.- De nuevo aquí la historia y la tradición se vuelven a dar la mano.-

Parece ser que, en tiempos del Rey Fernando III, vivía en nuestra ciudad, una Judía llamada Esther, que convertida al cristianismo, deseaba ser bautizada.- Sus compañeros que no podían permitir aquello, la acusaron de adultera, por lo que fue condenada a morir despeñada desde lo alto de las rocas.- La mujer se encomendó a la virgen de La Fuencisla, quien permitió el milagro de que abajo llegara sin un rasguño.- Se la bautizó con el nombre de María, y conocida popularmente como “Maria del Salto”.- Es tenida como una celebridad entre los miembros de la Iglesia en Segovia, hasta tal punto de ser enterrada años más tarde a su muerte, en el claustro de la propia catedral.-

A partir de aquel hecho se levantó el primer templo, y posteriormente el que ahora visitamos, inaugurado con la presencia del Rey Felipe III, y toda su corte en setiembre de 1613.- A la Virgen de la Fuencisla, se la impuso después de nuestra guerra civil, (1936/1939) el fajin de General del Ejercito, en agradecimiento a los favores dados a la ciudad, en dicha contienda.- ahora mismo en las procesiones recibe honores de Capitán General.-

La roca que abriga el templo, en abril de 2005 ha dado muestras de su vejez, y ha dejado desprenderse de su mole, 2000 toneladas de piedra que se desplomaron sobre un lateral una noche, destruyendo el campanario del mismo, y la Casa Rectoral aneja, donde residía una pequeña comunidad de monjas, así como dos guardeses, salvando la vida todos milagrosamente.- Ahora parece que entre los muchos documentos que están siendo recuperados de la catástrofe, aparecen anotaciones de otros desprendimientos similares anteriores, aunque inferiores en volumen.- Inmediatamente se ha procedido a hacer una consolidación de la roca, y al comienzo de las reparaciones.- En el templo se han acometido la limpieza de sus principales obras, y entre ellas de un soberbio cuadro de José de Ribera “El Españoleto”, titulado “La Asunción de la Virgen”, que se sabía que existía pero al que no se había dado el interés debido por estar situado en la coronación del retablo del altar mayor, a una altura considerable y no cerca, precisamente, de poder ser admirado.- Ahora se le ha “bajado” a la entrada de la Sacristía, y dotado de medias de seguridad, se ha incorporado un artilugio, por el cual quien deposite una moneda, le puede contemplar iluminado.- Tampoco nos parece mal, estas cosas valen dinero.-

También es de destacar la importante obra de rejería del siglo XVIII.- Cuando salimos a la alameda, no podremos ver el Alcázar que le tenemos enfrente porque la altura y espesor de la arboleda, lo impiden.- Pero es verdad ahí está, soberbio, bastará que nos adelantemos unos 100 metros, para disfrutar, en una estupenda pradera, de otra perspectiva ideal.-

En la Fuencisla

Aquí mismo los dos ríos, Eresma y Clamores, cada uno por un lado del Alcázar , se deberían unir, y decimos que deberían de unirse, porque el río Clamores, no vierte sus aguas en este lugar, ya que canalizado y subterráneo ha recibido aguas residuales, y le han hecho desviarse hasta la no muy lejana depuradora.-

Un poco más abajo y cuando el río se despide de la Ciudad, a su derecha deja una puerta en piedra de entrada a Segovia: el arco de La Fuencisla, hermano de otro existente en el otro extremo de la ciudad, junto a la ermita del Cristo del mercado de Ganados.-

Para volver al centro, podemos tener la opción de La cuesta de los Hoyos, sobreelevada sobre lo que en tiempos fue el cauce del Clamores, por el lado SO. de la ciudad. Veremos desde “fuera”, el Alcázar, la muralla, la Catedral, el Arco de San Andrés, pasaremos por delante del cementerio judío, y entraremos en el barrio de San Millán, por el convento de Santo Espíritu, que ya dijimos que fuera hospital y convento para el cuidado de los trabajadores de los gremios.-

Por el lado contrario, atravesaremos el Eresma, por la “Puente Castellana”, subiremos la cuesta de Santa Lucia y de Santo Domingo de Guzmán, para después de pasar por el convento de la Santa Cruz, llegar al Azoguejo, a los mismos pies del Acueducto.- Entre ambos, y partiendo en principio por este último, nos desviamos nada más atravesar el puente sobre el río Eresma, y tomamos una fuerte pendiente, que pasando por el Arco mudéjar de Santiago, -una de las puertas de la Muralla- siguiendo los pasos del Santo antes dicho, nos lleva al Barrio de los Caballeros, donde podríamos aprovechar para buscar la casa museo de Antonio Machado.-