“Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.”  Jorge Luis Borges

Acueducto

EL ACUEDUCTO.- EL AZOGUEJO.-

Iniciamos la visita.- Un “guiri”, comenzaría en el Azoguejo, -nosotros no vamos a ser menos-, posiblemente el autocar le acaba de dejar al otro lado del Acueducto, en la Plaza Oriental, hace unos minutos.- A estos efectos el Ayuntamiento, ha instalado en esta plaza la “recepción de visitantes”, donde también nos podemos remitir nosotros, para conseguir información, entradas para acontecimientos (festivales, rutas guiadas, acontecimientos, y otros varios )

Es evidente que lo primero que vemos es el ACUEDUCTO, 28 metros de vértigo en la parte central, y lleva ahí 2.000 años más o menos.- ¡y entre sus piedras no existió nunca el cemento!.- Parece mentira.- Le construyeron los romanos, en el siglo I, y su finalidad esta muy clara, la de traer el agua a la Ciudad.- ¿Pero como sería Segovia entonces?.- Porque una obra de tal calado no tendría justificación si nuestra ciudad hubiera sido solo poco menos que un campamento militar, establecido en la roca por motivos de defensa.-

Acueducto

Acueducto

Es evidente que la población pudo ser importante, y lo raro es que apenas haya evidencias de ningún tipo, casi por decir, ni siquiera históricas.

- Cierto es que cuando se abre alguna zanja por cualquier motivo en el barrio alto, y se descubre algo, en muchas ocasiones de aquel origen; se ve, se estudia, se certifica, se sacan planos, fotos, etc,, y se vuelve a tapar…….. no sea que aparezca algo más interesante, y nos paralicen las obras.

- Segovia, si pudo tener la importancia que el Acueducto parece indicar, debería de tener una monumentalidad romana, no vamos a decir que como Mérida, Zaragoza, o Tarragona, pero quizás tampoco mucho menos.- Algunos entendidos sostienen que el Acueducto fue erigido como muestra del poder, del ingenio, y de la capacidad de sus constructores, pero ¿a quien se la iban a mostrar, si aquí solo vivían ellos y sus sometidos?.

Acueducto alumbrado por el sol

- Otros en algún momento sostienen, que aunque conocían la tubería cubierta, y hasta los fundamentos de los vasos comunicantes, los materiales de la época, no hubieran podido soportar la presión de tantos metros cúbicos de agua contenida.-

El agua procede de un riachuelo, el Rio Frio, del paraje serrano denominado “ La Acebeda”, justo el mismo que alimenta el pantano de “Puentealta” en Revenga, de donde nos ha estado viniendo el agua, hasta que se construyó el pantano del “Pontón”.- Personalmente, os recomendamos, que cuando podáis tener ocasión, y ascendiendo paralelamente al río, desde la misma cola del pantano, sigáis una vereda ascendente.

- No habréis andado mucho tiempo, cuando se llega a los restos de los decantadores, que allí fueron construidos por los romanos, para apartar a una cacera, digna del mejor de los ingenios, que deslizándose por las laderas de las últimas estribaciones de la sierra, conduce el agua hasta la ciudad.

- Desde luego que la traída de aguas, ya nada tendrá que ver con la primitiva, pero siempre se puede sentir esa emoción, de estar manejando el mismo “espacio” que lo hicieron otros, hace 2.000 años, y de cuya obra aún nos favorecemos, pues esta conducción de agua, aún se utiliza.- El acueducto, con una longitud de 728 ms., con sus 88 arcos y con más de 20.000 bloques de granito, colocados unos sobre otros sin más cemento que su propia presión, llegan a extasiarnos en la Plaza del Azoguejo.

- Queremos deciros, que a lo largo del tiempo algunos arcos, han sufrido desperfectos importantes, pero que fueron reparados.- Las arcadas siempre de medio punto, en determinados lugares en el barrio de El Salvador, se les observa ligeramente “apuntados”, prueba de los gustos o tendencias de la época de reconstrucción.- Y después ¿Continúa el Acueducto?.

- Evidentemente pero como tal no; por su “canal” llega el agua, suponemos que a través de algunas ramificaciones a las casas, palacios, plazas, y finalmente hasta lo que es el extremo de la ciudad, asentado sobre el final de la roca, donde luego vamos a contemplar: El Alcázar.- Pero del Acueducto, hay estudios de Historia, de Ingeniería, de Arquitectura, de resistencia de materiales, de sociología, de estimación de su deterioro etc…..; pero ¿y la fantasía? ¿y la leyenda?.

- Pues si queridos amigos, el Acueducto también tiene su leyenda.- Según ésta, parece ser que una criada, una dulce joven, tenía que bajar desde el barrio antiguo, todos los días a la fuente, que estaba en el arrabal, con cántaros, que una vez llenos, los subía con toda la fatiga, hasta la casa de sus amos.- En una ocasión, y cuando más cansada estaba, no se la ocurrió otra cosa que pensar, que su alma podía ser “moneda de cambio” para evitarla tan ingrato cometido

Vista Acueducto

El diablo conforme avanzaba la noche, se sentía más y más ufano, y dicen los cronistas que cuando le faltaba la última piedra de colocar, se sentó delante de una jarra de vino del mesón que estaba en la misma plaza, a contemplar orgulloso la obra.- Estando en éstas, un rayo de sol apareció en el horizonte: La noche había dado paso al alba, y a él, le había faltado de colocar el último bloque de granito.

- La joven se levantó llena de alegría, aprendida la lección, y el diablo quizás con el rabo entre las piernas, tuvo que renunciar al alma, que unas horas antes tanto confió en haber logrado.- Pero el Acueducto a falta de una sola piedra, ahí estaba.- Y aquí sigue como vemos.- Estamos en la plaza del Azoguejo, vieja reminiscencia árabe: Zoco. Zoquejo. Pequeño zoco.- Lugar de reunión, de mercado, cita de tunantes y pícaros. Y desde aquí partimos para conocer, de otra forma, la ciudad en la que vivimos.-